En 1930, había una situación de extrema pobreza y abandono social en las barriadas ubicadas en las proximidades del Puente de Toledo y los Mataderos. Este distrito estaba marcado por la miseria, la insalubridad y la presencia de enfermedades (tuberculosis, sífilis y blenorragia).
Las calles estaban llenas de barro, inmundicias y basura. La pobreza era extrema y había un gran contraste entre este barrio y las zonas cercanas de la ciudad, como la Puerta del Sol, que representaban la modernidad, el progreso y el lujo. A poca distancia de este centro de progreso, se encontraban barrios como el de los Mataderos, que parecían vivir en un estado de abandono total, casi en otro mundo. Este contraste ponía de manifiesto la desigualdad social y la falta de atención a los problemas de los más desfavorecidos, que parecían estar relegados a una vida de sufrimiento y desesperanza.
La situación descrita, lejos de ser una excepción, representaba una realidad extendida a muchas partes de España.
Biblioteca Nacional de España, 1930.

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