El Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas estaba ubicado en Madrid, España, concretamente en los alrededores del Hipódromo. Formaba parte del Centro de Investigaciones Físicas fundado gracias al apoyo de la Fundación Rockefeller, y dirigido por destacados científicos como Blas Cabrera.
Este centro fue parte de un ambicioso proyecto de modernización científica impulsado en los años 1920 y 1930 en España, conocido como la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), que tenía como objetivo colocar a la ciencia española al nivel de la europea. Las instalaciones, con sus habitaciones subterráneas de corcho, formaban parte de un complejo de investigación puntero para su época.
Biblioteca Nacional de España,1930.
