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domingo, 10 de agosto de 2025

La fuente de los geólogos: un homenaje en piedra y agua a los pioneros de la ciencia en Guadarrama

 En la carretera que une Madrid con La Granja, cerca del Puerto de Navacerrada y frente a la silueta majestuosa de los Siete Picos, se levanta un rincón donde la naturaleza y la ciencia se dan la mano. Entre pinos altos y fragantes, brota el agua clara y fresca de la Fuente de los Geólogos, un sencillo, pero valioso monumento erigido en memoria de cuatro hombres que dedicaron su vida al estudio y amor por la naturaleza: Casiano de Prado, José Macpherson, Salvador Calderón y Francisco Quiroga.

La iniciativa de levantar la fuente fue del catedrático Eduardo Hernández-Pacheco, figura clave en la geología y defensor de la conservación de la Sierra de Guadarrama. El proyecto lo llevó a cabo el joven arquitecto Julián Delgado Úbeda, reconocido por sus construcciones de montaña, donde piedra y entorno se integran en armonía. 

La inauguración, celebrada el 12 de junio de 1932.  Asistieron personalidades del mundo de la ciencia, la educación y el pensamiento, todos ellos devotos de lo que se conocía como la “religión montañera”, aquella forma de vida que el pedagogo Francisco Giner de los Ríos supo transmitir como filosofía y ejemplo. Aquel día también quedó marcado por la presencia de personalidades de la política, como Julián Besteiro, entonces presidente de las Cortes. La Masa Coral del Instituto-Escuela, dirigida por el maestro Benedito, acompañó la ceremonia con canciones serranas. 

Durante el acto, Hernández-Pacheco pronunció un discurso emotivo, recordando que los geólogos homenajeados no solo fueron investigadores de la Sierra, sino también sembradores de cultura y amor por el paisaje. 

Biblioteca Nacional de España, 1932.





martes, 13 de mayo de 2025

El Arcipreste de Hita, homenajeado en la Sierra de Guadarrama


Hace casi un siglo, Ramón Menéndez Pidal y su hija Jimena recorrieron la Sierra de Guadarrama siguiendo los pasos del Arcipreste de Hita, inspirados por su famosa serranilla. Aquel paseo dio origen a un homenaje singular: la inscripción de versos del Libro de Buen Amor sobre una roca.

La inscripción conmemorativa en honor al Arcipreste de Hita fue inaugurada el domingo 23 de noviembre de 1930, en la Sierra de Guadarrama, por iniciativa de la Academia Española y con apoyo de la Junta de Parques Nacionales y con la participación de académicos, autoridades y escolares.

Este acto no solo honraba a Juan Ruiz como poeta, sino como una figura clave de la literatura española: libre, crítica, cercana al pueblo y capaz de retratar con humor y agudeza la complejidad humana. Su obra, mezcla de cultura popular y erudición, sigue viva y resonando siglos después.

Biblioteca Nacional de España, 1930.



martes, 6 de mayo de 2025

Las Legionarias de la Salud


Las Legionarias de la Salud eran un grupo de mujeres dedicadas a promover la salud física y moral. Su objetivo principal era formarse para convertirse en divulgadoras de medidas de higiene y prevención de enfermedades en los pueblos de España. Además, buscaban ser mujeres fuertes, sanas y útiles a la humanidad, defendiendo su propia salud y la de los demás.

Biblioteca Nacional de España, 1930.



lunes, 5 de mayo de 2025

Sierra de Guadarrama


Desde finales del siglo XIX, la Sierra de Guadarrama convirtió convertido en un destino muy valorado por los madrileños, especialmente desde que San Francisco Giner de los Ríos y los miembros de la Institución Libre de Enseñanza impulsaron su descubrimiento y disfrute. Lo que empezó como una actividad reservada a unos pocos entusiastas —que acampaban al aire libre y compartían sopas de ajo— evolucionó hacia un excursionismo más cómodo y organizado.
El auge de estas actividades fue interrumpido por la Guerra y la consiguiente crisis económica, que hizo que para muchas familias de clase media una simple excursión se volviera un lujo. A pesar de ello, varias asociaciones, como la Sociedad Deportiva Excursionista y la Sociedad Peñalara, facilitaron el acceso mediante autobuses colectivos de bajo costo y alojamientos bien equipados en la Sierra. Estas entidades permitieron que muchos ciudadanos conocieran parajes montañosos que de otro modo no habrían podido visitar.
Biblioteca Nacional de España, 1930.