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sábado, 12 de abril de 2025

Belarmino escribe una carta al clérigo carmelita Paolo Antonio Foscarini mostrando sus discrepancias sobre la tesis heliocéntrica defendida por Galileo

 El 12 de abril de 1615, el cardenal Belarmino escribe una carta al clérigo carmelita Paolo Antonio Foscarini mostrando sus discrepancias sobre la tesis heliocéntrica:

“Me parece que su reverencia y el señor Galileo actúan prudentemente cuando se contentan hablando hipotéticamente y no absolutamente, como siempre he entendido que habló Copérnico. Decir que con la hipótesis del movimiento de la Tierra y el reposo del Sol se explican todas las apariencias celestiales mejor que con la teoría de las excéntricas y epiciclos, es hablar con excelente buen sentido y no correr ningún riesgo. Esa manera de hablar es suficiente para un matemático. Pero querer afirmar que el Sol está, en realidad, en el centro del universo y que solamente gira sobre su eje sin ir de Este a Oeste, y que la Tierra está en el tercer cielo y gira con la mayor velocidad alrededor del Sol, es una actitud muy peligrosa y apta no sólo para excitar a todos los filósofos y teólogos escolásticos, sino también para injuriar nuestra santa fe a contradecir a las Escrituras
Como usted sabe el Concilio prohíbe exponer las Escrituras contra el común consenso de los Santos Padres. Y si su reverencia quisiere leer, no digo sólo los Santos Padres, sino los comentaristas modernos sobre el Génesis, sobre los Salmos, sobre el Eclesiastés y sobre Josué, encontrará que todos convienen en exponer literalmente, que el Sol está en el cielo y gira en torno a la Tierra con suma velocidad, y que la Tierra está lejanísima del cielo y está en el centro del mundo, inmóvil…
Si hubiese una verdadera demostración de que el Sol está en el centro del mundo y la Tierra en el tercer cielo, de que el Sol no rodea a la Tierra sino la Tierra al Sol, entonces sería necesario andar con mucho cuidado al explicar las Escrituras que parecen contrarias. Habría que decir que no las entendemos, más que decir que sea falso lo que está demostrado. Mas yo no creeré que exista tal demostración, mientras no me la muestren: y no es lo mismo demostrar que, si suponemos que el Sol esté en el centro y la Tierra en el cielo, se salvan las apariencias, y demostrar que el Sol está de verdad en el centro y la Tierra en el cielo. Porque la primera demostración creo que pueda existir, pero de la segunda tengo grandísima duda, y en caso de duda no se debe dejar la Sagrada Escritura, expuesta por los Santos Padres…“.
Años después, otro 12 de abril, pero de 1633, Galileo Galilei comparece ante el Santo Oficio, la Inquisición romana, por las ideas heliocéntricas mostradas en su libro "Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo".
A la izquierda Galileo durante el proceso de 1633 y a la derecha el retrato del cardenal Belarmino.




lunes, 12 de abril de 2021

La carta del cardenal Belarmino al clérigo carmelita Paolo Antonio Foscarini

 

El 12 de abril de 1615, el cardenal Belarmino escribe una carta al clérigo carmelita Paolo Antonio Foscarini mostrando sus discrepancias so




bre la tesis heliocéntrica:

“Me parece que su reverencia y el señor Galileo actúan prudentemente cuando se contentan hablando hipotéticamente y no absolutamente, como siempre he entendido que habló Copérnico. Decir que con la hipótesis del movimiento de la Tierra y el reposo del Sol se explican todas las apariencias celestiales mejor que con la teoría de las excéntricas y epiciclos, es hablar con excelente buen sentido y no correr ningún riesgo. Esa manera de hablar es suficiente para un matemático. Pero querer afirmar que el Sol está, en realidad, en el centro del universo y que solamente gira sobre su eje sin ir de Este a Oeste, y que la Tierra está en el tercer cielo y gira con la mayor velocidad alrededor del Sol, es una actitud muy peligrosa y apta no sólo para excitar a todos los filósofos y teólogos escolásticos, sino también para injuriar nuestra santa fe a contradecir a las Escrituras

Como usted sabe el Concilio prohíbe exponer las Escrituras contra el común consenso de los Santos Padres. Y si su reverencia quisiere leer, no digo sólo los Santos Padres, sino los comentaristas modernos sobre el Génesis, sobre los Salmos, sobre el Eclesiastés y sobre Josué, encontrará que todos convienen en exponer literalmente, que el Sol está en el cielo y gira en torno a la Tierra con suma velocidad, y que la Tierra está lejanísima del cielo y está en el centro del mundo, inmóvil…

Si hubiese una verdadera demostración de que el Sol está en el centro del mundo y la tierra en el tercer cielo, de que el Sol no rodea a la tierra sino la Tierra al Sol, entonces sería necesario andar con mucho cuidado al explicar las Escrituras que parecen contrarias. Habría que decir que no las entendemos, más que decir que sea falso lo que está demostrado. Mas yo no creeré que exista tal demostración, mientras no me la muestren: y no es lo mismo demostrar que, si suponemos que el Sol esté en el centro y la Tierra en el cielo, se salvan las apariencias, y demostrar que el Sol está de verdad en el centro y la Tierra en el cielo. Porque la primera demostración creo que pueda existir, pero de la segunda tengo grandísima duda, y en caso de duda no se debe dejar la Sagrada Escritura, expuesta por los Santos Padres…“.


Años después, otro 12 de abril, pero de 1633, Galileo Galilei comparece ante el Santo Oficio, la Inquisición romana, por las ideas heliocéntricas mostradas en su libro "Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo".


Galileo durante el proceso de 1633

Cardenal Belarmino

jueves, 7 de enero de 2016

Galileo descubre los satélites de Jupiter



Tal día como hoy, 7 de enero, pero de 1610, Galileo y gracias a su telescopio primitivo, descubrió tres de los cuatro satélites de Jupiter, el cuarto , el 13 de enero.

Galileo llamó en un principio a las lunas de Júpiter como "planetas Medicianos" en honor a la familia Medici y a cada uno con un numero: I, II, III y IV. 

En 1800 se cambiaron los nombres por los actuales  : Io, Europa, Ganímedes y Calisto. 

Con posterioridad, el 22 de junio de 1633,  el tribunal de la Santa Inquisición  exigió a Galileo retractarse de sus ideas heliocéntricas, y así lo hizo terminando su escrito con estas palabras:

"Yo, Galileo Galilei, he abjurado, jurado y prometido y me he obligado; y certifico que es verdad que, con mi propia mano he escrito la presente cédula de mi abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva este 22 de junio de 1633. Yo, Galileo Galilei, he abjurado por propia voluntad."

Fue condenado en principio a prisión perpetua por su apoyo a la teoría heliocéntrica aunque finalmente el Papa Urbano VIII cambió la pena de prisión por arresto domiciliario de por vida.



martes, 13 de enero de 2015

Tal día como hoy, 13 de enero, pero de 1610, Galileo Galilei descubrió Calisto, el cuarto satélite de Júpiter



Tal día como hoy, 13 de enero, pero de 1610, Galileo Galilei descubrió Calisto, el cuarto satélite de Júpiter. Galileo llamó en un principio a las lunas de Júpiter como "planetas Medicianos" en honor a la familia Medici y a cada uno con un numero: I, II, III y IV. 

En 1800 se cambiaron los nombres por los actuales  : Io, Europa, Ganímedes y Calisto. Calisto es de mayor tamaño que el  planeta Mercurio, y está compuesto principalmente de roca y  hielo.
Con posterioridad, el 22 de junio de 1633,  el tribunal de la Santa Inquisición  exigio a Galileo retractarse de sus ideas heliocéntricas, y así lo hizo terminando su escrito con estas palabras:

"Yo, Galileo Galilei, he abjurado, jurado y prometido y me he obligado; y certifico que es verdad que, con mi propia mano he escrito la presente cédula de mi abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva este 22 de junio de 1633. Yo, Galileo Galilei, he abjurado por propia voluntad."

Fue condenado en principio a prisión perpetua por su apoyo a la teoría heliocéntrica aunque finalmente el Papa Urbano VIII cambió la pena de prisión por arresto domiciliario de por vida.



domingo, 22 de junio de 2014

Galileo se retracta de sus ideas



Tal día como hoy, 22 de junio, pero de 1633,  el tribunal de la Santa Inquisición  exige a Galileo retractarse de sus ideas heliocéntricas, y así lo hizo terminando su escrito con estas palabras:


........

"Yo, Galileo Galilei, he abjurado, jurado y prometido y me he obligado; y certifico que es verdad que, con mi propia mano he escrito la presente cédula de mi abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva este 22 de junio de 1633. Yo, Galileo Galilei, he abjurado por propia voluntad."



Fue condenado en principio a prisión perpetua por su apoyo a la teoría heliocéntrica aunque finalmente el Papa Urbano VIII cambió la pena de prisión por arresto domiciliario de por vida.



El pasado día  18 de noviembre de 2013 en A Hombros de Gigantes de RNE, comentamos una leyenda atribuida al famoso científico Galileo Galilei.  Según esta leyenda, y así hay que tomarla, Galileo descubrió el fundamento del péndulo mientras asistía a una misa en el Duomo, la magnífica Catedral de Pisa. 
Un genio para unos tiempos difíciles y al que la historia finalmente hizo justicia.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Galileo y las lámparas de la Catedral de Pisa



Esta semana, en A Hombros de Gigantes de RNE, hemos comentado una leyenda atribuida al famoso científico Galileo Galilei.  Según esta leyenda, y así hay que tomarla, Galileo descubrió el fundamento del péndulo mientras asistía a una misa en el Duomo, la magnífica Catedral de Pisa.

Un cierto día del año 1581, Galileo Galilei, un joven estudiante de Medicina de tan solo 17 años, asistía en la Catedral de Pisa a  una misa.En mitad de la liturgia, Galileo se percató que la hermosa lámpara de velas que colgaba del techo de la Catedral mediante una larga cadena se movía. Galileo, al que parece ser que la ceremonia no lograba atraer su atención, se percató que al principio la lámpara se  movía deprisa y después, pasado un rato, cuando las oscilaciones eran más pequeñas, a menor velocidad.
Intrigado por el asunto, midió cada oscilación contando sus pulsaciones en la muñeca.
El tiempo que tardaba la lámpara en realizar una oscilación era siempre el mismo y no dependía de la amplitud de las oscilaciones. Acababa de descubrir una propiedad del péndulo simple, que se cumple para pequeñas oscilaciones, conocida como isocronismo. Puedes escucharlo en el siguiente enlace.