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jueves, 31 de julio de 2025

Graves sucesos ocurridos en Toledo en marzo de 1932

Graves disturbios ocurrieron en Toledo en  marzo de 1932 cuando huelguistas emboscados en las cercanías de un edificio en construcción, junto a la carretera de Madrid, abrieron fuego y arrojaron piedras contra un destacamento de guardias de asalto enviados desde Madrid para restablecer el orden.

El enfrentamiento dejó varios heridos graves entre las fuerzas del orden:

  • El guardia chófer Juan Antonio Esteras, herido de gravedad en el vientre, en estado crítico.

  • El guardia Moreno Ibáñez, con una herida grave en la pierna.

  • El cabo Agapito García, con el maxilar y la lengua destrozados por un disparo.

  • El teniente Moreno, comandante del grupo, herido en una mano y con dos balazos en la gorra.

  • Otros guardias (López, González, Lozano) sufrieron heridas menores o rasguños.

  • También resultó herido un civil, Fermín Lain, en una pierna.

El director general de Seguridad, señor Menéndez, visitó a los heridos en el hospital. 

Biblioteca Nacional de España, 1932.


miércoles, 2 de julio de 2025

La huelga general en Barcelona de 1931

 La trágica jornada de la huelga general en Barcelona en septiembre de  1931 se caracterizó por intensos enfrentamientos entre los sindicalistas y las fuerzas públicas. Todo comenzó en el domicilio del Sindicato de Construcción, donde los sindicalistas resistieron durante seis horas de tiroteo antes de rendirse. Con la condición de entregarse al Ejército en lugar de la policía, finalmente fueron conducidos a la Jefatura de Policía tras un intercambio de disparos que resultó en varias muertes y heridos. En las calles, se levantaron barricadas y hubo numerosos arrestos de huelguistas, destacándose la escena del cacheo bajo amenaza de fusiles en varios puntos de la ciudad.

Biblioteca Nacional de España, 1931.


lunes, 30 de junio de 2025

La huelga general de agosto de 1931 en Zaragoza provocó enfrentamientos violentos y sabotajes

 El conflicto comenzó con una huelga telefónica que derivó en una huelga general, provocando enfrentamientos violentos entre los obreros y la Guardia Civil. Durante estos hechos, varias personas resultaron heridas o muertas, incluyendo a Don Isidro Floria, un agente comercial que falleció en un tiroteo, y Don Tomás López, conductor de tranvía, gravemente herido. También resultó herido Don Enrique Moret, cobrador de la empresa Eléctricas Reunidas. La Guardia Civil patrulló las calles de Zaragoza para controlar la situación, mientras los huelguistas realizaron actos de sabotaje, como cortar cables telefónicos y arrancar un cable de la fachada, dejando los alambres tendidos en la vía pública.

Biblioteca Nacional de España, 1931




lunes, 23 de junio de 2025

La huelga revolucionaria en Sevilla, julio de 1931

 Durante una semana sombría en los inicios de la Segunda República, Sevilla y su provincia vivieron una oleada de violencia marcada por la agitación revolucionaria. Grupos extremistas, decididos a sublevarse contra el Gobierno provisional, protagonizaron disturbios sangrientos que sacudieron la región.

Los enfrentamientos no se limitaron a la capital. Dos Hermanas, Utrera, Osuna y Coria del Río fueron también escenario de enfrentamientos, en los que se registraron numerosas víctimas. El intento de insurrección estuvo encabezado por una figura destacada del movimiento anarquista: el doctor Pedro Vallina. Desde Alcalá de Guadaíra, reunió una columna de campesinos con la intención de marchar hacia Sevilla en camiones y unirse a los huelguistas que agitaban la ciudad.

No obstante, las autoridades actuaron con rapidez. Las fuerzas del orden lograron interceptar al doctor Vallina en su lugar de partida, frustrando la marcha campesina antes de que pudiera desatar una revuelta de mayores proporciones. Su detención representó un golpe decisivo para los planes de los sublevados.

Este levantamiento fallido puso de manifiesto la grave inestabilidad política y social que atravesaba España en aquellos momentos. El desempleo, especialmente en el campo andaluz, alimentaba el descontento y facilitaba la movilización de sectores radicalizados.

Tras los disturbios, el Gobierno anunció nuevas medidas de contención y reformas urgentes para abordar tanto el orden público como el problema estructural del paro. La esperanza, entonces, era que estos esfuerzos devolvieran la paz a una tierra convulsionada por décadas de desigualdad.

Biblioteca Nacional de España, 1931.